No arranques el año en automático
- Content Manager

- 30 ene 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 25 feb 2025
El inicio de un nuevo año representa una oportunidad invaluable para las organizaciones, sean empresas o entidades sin ánimo de lucro. Sin embargo, muchas organizaciones inician el año en automático, siguiendo la inercia de lo que siempre han hecho, sin detenerse a cuestionar los cambios del macroentorno ni replantearse estrategias. Este enfoque puede ser perjudicial en un mundo dinámico y competitivo. Comenzar con el pie derecho, de manera consciente y estratégica, es crucial para garantizar un año exitoso. Aquí te compartimos las claves para lograrlo.
Alinearse en torno a objetivos claros
La claridad en los objetivos organizacionales es el primer paso para garantizar un año productivo. Dos metodologías altamente recomendadas para estructurarlos son:
OKR (Objectives and Key Results): Utilizada por empresas como Google, esta metodología permite conectar los objetivos generales de la organización con resultados clave específicos, medibles y alcanzables. Por ejemplo, si una empresa busca mejorar su participación de mercado, un OKR podría ser: "Incrementar las ventas online en un 20% para el segundo trimestre". Los OKR fomentan la transparencia y el enfoque, ya que todo el equipo sabe cómo su trabajo contribuye al objetivo general.
Metodología Canvas: Ideal para negocios en construcción o que requieren replantearse. Este modelo permite visualizar de forma integral cómo crear, entregar y capturar valor. Por ejemplo, una ONG que busca atraer nuevos donantes podría utilizar el Canvas para rediseñar sus estrategias de comunicación y fortalecer su propuesta de valor.
Ambas herramientas ayudan a traducir la visión estratégica en tareas accionables, promoviendo la participación activa de todos los niveles de la organización.
Clarificar la contribución individual
Cada miembro del equipo debe entender cómo su trabajo impacta en los objetivos globales. Esto se logra formulando objetivos específicos para cada rol, acompañados de indicadores claros y medibles.
Por ejemplo, en un equipo de marketing, podrías establecer como indicador: "Incrementar el engagement en redes sociales en un 15% para el primer trimestre". Este objetivo debe estar basado en una línea base, como los niveles de engagement actuales, para que sea posible medir el progreso.
La definición de estos objetivos no solo ayuda a los colaboradores a priorizar, sino que también genera un sentido de logro al alcanzar metas individuales y de equipo.
Escucha activa y liderazgo facilitador
Un líder efectivo no solo establece objetivos; también escucha a su equipo. Este proceso implica abrir espacios para el diálogo y la co-creación de estrategias. Como dice Simon Sinek: “Un líder es aquel que sabe pedir ayuda, porque liderar no es mandar, es inspirar”.
Un ejemplo práctico de escucha activa podría ser un ejercicio de "brainstorming" al inicio del año para identificar los retos y prioridades de cada área. Este enfoque permite a los líderes no solo detectar posibles barreras, sino también demostrar compromiso al trabajar como facilitadores para resolverlas.
Refrescar el propósito organizacional
El propósito es el norte que debe guiar cada acción y decisión. Reafirmar el “para qué” de la organización al inicio del año ayuda a los equipos a conectar sus esfuerzos diarios con un significado mayor.
Por ejemplo, una fundación que trabaja por la educación infantil podría iniciar el año con una reunión donde se compartan historias de impacto del año anterior, recordando cómo su labor transforma vidas. Este tipo de mensajes genera orgullo y motivación entre los colaboradores.
Reafirmar valores y formas de trabajo
Así como el propósito define el por qué, los valores organizacionales definen el cómo. Es fundamental que al inicio del año los líderes recuerden los valores que guían las interacciones y decisiones.
Por ejemplo, si uno de los valores centrales es la innovación, podrías establecer un programa mensual de "ideas disruptivas", donde los equipos propongan formas creativas de abordar retos actuales. Estas acciones reafirman los valores y los convierten en parte activa de la cultura diaria.
Fortalecer el liderazgo interno
El liderazgo no es estático, y cada año trae nuevos desafíos. Por ello, es crucial invertir en el desarrollo continuo de los líderes de la organización. Esto incluye capacitaciones en habilidades blandas, como inteligencia emocional, gestión del cambio y comunicación efectiva.
Como sugiere Brené Brown en su libro Dare to Lead: “La vulnerabilidad no es una debilidad; es nuestra mayor medida de coraje”. Los líderes que muestran autenticidad y empatía generan confianza y compromiso en sus equipos.
Reconocer logros y definir desafíos
El inicio del año también es un buen momento para reflexionar sobre los logros del año anterior y utilizarlos como base para establecer nuevos desafíos. Reconocer lo que se hizo bien genera motivación, mientras que identificar áreas de mejora establece un enfoque claro.
Por ejemplo, si una pequeña empresa logró expandirse a nuevos mercados, podría celebrar este logro y plantearse como próximo desafío consolidar su posición en esos territorios.
La falta de planeación estratégica en las pequeñas empresas
Un aspecto preocupante es que muchas pequeñas empresas y negocios familiares tienden a operar sin una planeación estratégica formal. Estudios han mostrado que menos del 10% de las empresas en mercados como México desarrollan una planeación estratégica estructurada, mientras que aproximadamente el 50% de las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) afirman tener definidos sus planes estratégicos de forma escrita ((fuentes: CETYS Universidad y ResearchGate)). Sin embargo, esto indica que una proporción significativa opera por inercia, lo que limita su capacidad de adaptarse a cambios del entorno competitivo.
Esta falta de planificación no solo afecta la competitividad, sino que también disminuye la capacidad de las empresas para responder de manera efectiva a desafíos económicos, tecnológicos y sociales. Por eso, es fundamental que incluso los negocios más pequeños dediquen tiempo al inicio del año para definir sus prioridades, entender el macroentorno y planificar estrategias que les permitan avanzar de manera sostenible.
Conclusión
Arrancar el año con pie derecho no es solo un deseo; es una práctica que exige preparación, alineación y liderazgo consciente. En un entorno cambiante, no basta con seguir la inercia: es fundamental cuestionar lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos. Alineando objetivos, clarificando contribuciones individuales, escuchando activamente, reafirmando el propósito y fortaleciendo los valores, las organizaciones pueden establecer bases sólidas para un 2025 exitoso.
Recuerda que el éxito de una organización no solo se mide en resultados, sino en la capacidad de su equipo para trabajar con propósito y unidad. Como líder, este es tu momento para inspirar, facilitar y guiar a tu equipo hacia un año extraordinario, si necesitas apoyo en la construcción o fortalecimiento de una cultura organizacional ganadora, el desarrollo de habilidades en tu equipo y capacidades de mentoring para tus líderes, em Humark estamos para apoyarte.




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